Don Quijote "dentro" (de la ventana del anaglifo). Debajo, "fuera".

Don Quijote "fuera".  Al movernos de izquierda a derecha, la cabeza del caballo parece seguir al espectador, y da la impresión de que el fondo se desplaza a su vez. Se trata de un (falso) efecto de paralaje, aunque la sensación se percibe claramente. El auténtico desplazamiento de paralaje sólo es posible en los hologramas,  imágenes impresionadas mediante interferencia de trenes de ondas de luz y en las que se conservan todos los parámetros espaciales.